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miércoles, 4 de junio de 2014

¿Cómo ser un bebé?

La infancia 




Alison es psicóloga cognitiva, ha descubierto revelaciones sorprendentes sobre la mente de los niños y de como se enfrentan a la vida. Hasta hace muy poco se pensabas que los bebés y niños pequeños eran algo asé como adultos retrasados, que eran egocéntricos, amorales e irracionales, que aprendían sin ningún método, que no sabían diferenciar entre la realidad y la ficción. Sus conductas son absurdas y sin sentido y que, en fin, tienen sus facultades mentales disminuídas y son como humanos primitivos. TODO ESTO ES UN MITO.

A través de experimentos se ha descubierto que diferencian entre el mundo real y la fantasía, o que tienen desde muy pronto un fuerte sentimiento de empatía y son altruistas y cooperativos; también se sabe que aunque no son capaces de trabajar organizadamente ni planifican o tienen un pensamiento lógico como los adultos, sin embargo son mucho más imaginativos y creativos que los adultos y que aprenden mucho más rápido que nosotros.

Así mismo ahora sabemos que para el aprendizaje utilizan métodos muy parecidos a los que utilizan los científicos  e investigadores ( por ejemplo, ensayo y error, observación, experimentación, etc.). Cuando un niño o bebé lanza objetos, está comprobando como funciona el mundo, se caerá el objeto o permanecerá plantado? se romperá? qué sonido hará al chocar contra el suelo? cuantas veces lo recogerán sus padres? Esta clase de experimentos en forma de juegos, son muy habituales a estas edades. También crean teorías sobre el funcionamiento de la mente de otras personas, para así saber hasta donde pueden llegar o cómo deben comportarse.

Respecto al mito de que sólo puede permanecer en el instante presente y hacer caso únicamente de los estímulos inmediatos, esto también se ha comprobado que es falso. Ahora sabemos que a través de la fantasía y el juego crea diferentes mundos posibles, diferentes alternativas de realidad, demostrando de esta manera interés por el futuro y al mismo tiempo son capaces de, luego, cambiar la realidad presente para acercarla a una de las alternativas imaginadas. También son capaces de cuestionarse el tiempo pasado y de imaginar lo que podría haber sido. Con todo esto los niños y los bebés ya desde muy temprano muestran una de las características distintivas del ser humano:  somos los únicos animales capaces de jugar con el tiempo. 

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