
-1. Autoconciencia emocional
-2. Manejo de las emociones
-3. Motivación
-4. Empatía
-5. Habilidad social
-1. Tomar conciencia de las emociones que uno siente en cada momento; no esperar que las emociones vengan a nosotros, sino, nosotros ir a
ellas.
-2. El mejor ejemplo del manejo de las emociones, es la cita que Aristóteles hace del enfado. Manejar las emociones no es lo mismo que eliminarlas. Las emociones nos aportan la intuición suficiente para poder elegir o preferir unas cosas de otras; recordemos que es muy importante el control que ejercen los lóbulos prefrontales sobre los impulsos. En definitiva, las emociones y la razón deben actuar juntas a la hora de impulsarnos por la vida.
-3. La motivación y el optimismo son dos factores muy importantes en nuestra vida. En la vida siempre hay obstáculos, pero si tenemos motivación suficiente, veremos estos obstáculos como oportunidades de mejora y crecimiento personal. Los pesimistas, en cambio, ven los problemas como fallos que ocurren dentro de ellos mismos. Recordemos que, la motivación, se puede aprender.
-4. Es la capacidad de saber lo que sienten los demás sin que nos lo digan con palabras. La empatía es la base de la convivencia con otras personas y el establecimiento de relaciones sanas. Por otro lado, es importante destacar que la empatía es lo que impide que nos hagamos daño.
NOTA : La empatía no depende del coeficiente intelectual, sino de la amígdala, del cerebro emocional.
-5. Se trata del arte de las relaciones con los demás, del manejo que hacemos de nuestras emociones con los otros. Hay que tener en cuenta que en cada intercambio que hacemos con las personas, los podemos hacer sentir mucho mejor o mucho peor, porque se ha demostrado que nuestras emociones no se quedan en nosotros, sino que nos traspasan e intentan entrar en los demás.
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